Restos arqueológicos conducen al descubrimiento de una «fábrica de grasa» dirigida por neandertales
Nuevos hallazgos en un yacimiento arqueológico en Neumark-Nord (Alemania) demuestran que nuestros antepasados eran inteligentes y tenían habilidades de supervivencia muy desarrolladas.
Inteligencia para la supervivencia
La teoría de la evolución de Charles Darwin popularizó la frase «la supervivencia del más apto». Según dicha teoría, la selección natural influía en cómo se transmitían los genes de una especie. Los neandertales conocían bien este principio y lo llevaron a otro nivel. Estos seres humanos de la Edad de Piedra, ya extinguidos, gestionaban una «fábrica de grasa» donde trituraban y hervían los huesos. Los arqueólogos a cargo de la excavación han analizado más de 120 000 fragmentos de hueso y han quedado asombrados por la magnitud y el ingenio de la operación.
Wil Roebroeks, coautor del estudio y profesor de arqueología paleolítica en la Universidad de Leiden (Países Bajos), afirma que «la creencia de que los neandertales eran tontos queda nuevamente desmontada». Según él, «lo especial de Neumark-Nord es que se ha conservado todo un paisaje, y no solo un yacimiento, lo que nos permite ver distintos comportamientos de los neandertales en un mismo lugar». El descubrimiento se produjo después de que se hallaran los restos de más de 70 rinocerontes y cerca de 40 elefantes en Taubach, un yacimiento arqueológico cercano.
Los neandertales, que habitaron la Tierra hace unos 125 000 años y se extinguieron hace 40 000, han resultado ser más inteligentes de lo que se pensaba originalmente. La gran envergadura de la «fábrica de grasa», que incluía una zona de almacenamiento y otra para extraer grasa de los cadáveres, muestra que los neandertales estaban organizados y sabían muy bien qué tipo de nutrición necesitaban para sobrevivir.
Esta investigación se suma a la larga lista de estudios que han demostrado que los neandertales eran mucho más inteligentes de lo que se pensaba. Aunque se han descubierto yacimientos similares en la región, ninguno iguala la magnitud y el ingenio de este. Hoy sabemos que los neandertales sabían nadar, tenían ideas abstractas, criaban adecuadamente a sus hijos e incluso utilizaban patrones de comunicación similares a los de los humanos modernos.
Necesidad de una fuente de energía no proteica
La dieta ha desempeñado siempre un papel muy importante en la evolución humana. Los cazadores-recolectores, por ejemplo, comían principalmente alimentos animales, en ocasiones según la temporada y, si era posible, durante todo el año. Los recolectores que basaban su dieta principalmente en alimentos de origen animal podían consumir un máximo 5 g de proteína por quilo de peso corporal, dada la capacidad limitada de las enzimas hepáticas para metabolizarlas. Como los neandertales pesaban entre 50 y 80 kg, su límite dietético era de unos 300 g/día, lo cual no era suficiente para cubrir sus necesidades energéticas diarias. Por tanto, se veían obligados a recurrir a fuentes de energía no proteicas, como las grasas o los carbohidratos.
La carne de los músculos de los animales es magra y tiene poca grasa. Si se convierte en la fuente de alimento principal puede causar desnutrición severa por la falta de ácidos grasos, que son esenciales para una dieta equilibrada. La desnutrición ocurre porque las enzimas del hígado no pueden descomponer las proteínas ni eliminar el exceso de nitrógeno en el cuerpo, lo que hoy en día conocemos como «intoxicación por proteínas». Este problema se dio con frecuencia en la costa atlántica de Estados Unidos, y los primeros exploradores europeos lo bautizaron como «intoxicación por conejo» o «mal de caribú».
La necesidad de obtener energía de fuentes que no fueran proteicas llevó a los neandertales a inventar la «fábrica de grasa», que ayudaba a compensar su incapacidad de procesar grandes cantidades de proteína. En el yacimiento de Neumark-Nord, los investigadores han encontrado huesos de unos 172 grandes mamíferos, como caballos, uros y ciervos. Los usaban para extraerles la grasa, algo que hasta ahora se creía que solo habían sabido hacer los humanos modernos del Paleolítico Superior.
«Trabajaban de manera intensa, organizada y estratégica», explica el Dr. Lutz Kindler, autor principal del estudio. «Los neandertales cuidaban bien sus recursos: planeaban las cacerías, transportaban los cadáveres y extraían la grasa en un área específica. Sabían el valor que tenía la grasa y cómo aprovecharla de forma eficiente».
Mayor reconocimiento a los neandertales
El nivel de planificación, organización y ejecución necesario para dirigir una «fábrica de grasa» nos permite conocer mejor a los neandertales, quienes descubrieron cosas tan nuestras como el caldo de huesos.
Las industrias modernas están mucho más avanzadas de lo que los neandertales podían lograr, pero es evidente que tenían ideas abstractas, por muy primitivas que pueda parecer. El sector del juego, por ejemplo, ha crecido mucho con los casinos online de última generación, pero es posible que los neandertales también desarrollaran ciertas formas de entretenimiento.
Los últimos descubrimientos sobre los neandertales dejan claro que todavía queda mucho por descubrir. Puede que les interesara la música y el arte, y que tuvieran una cultura propia. Al fin y al cabo, los humanos modernos conservamos algunos de sus genes y compartimos un ancestro común. Lo fascinante es que los primeros humanos de África también aprendieron a extraer grasa de los huesos, lo cual implica que la supervivencia es una cuestión del más apto… y del más inteligente.