Los inventos más curiosos y peculiares de la historia
La creatividad es el motor del mundo, sin duda. Eso sí, no todas las ideas llegan a buen puerto; algunas, incluso, parecen destinadas al fracaso. Pero en el momento en que se concibe un proyecto, la ilusión puede más que el realismo o la prudencia. Por eso, no son pocos los inventos curiosos que han surgido de la mente humana.
Por una parte, hemos visto cómo algunos descubrimientos no han llevado el camino que podríamos considerar “tradicional” y por poco nos quedamos sin ellos. Fleming descubrió casi por casualidad la penicilina.
La creación del microprocesador estuvo a punto de no llevarse a cabo por abandono de algunos directivos. Y la ruleta, que hoy encontramos en Las Vegas o en plataformas como el live casino de Betway o similares, partía de una máquina de Blaise Pascal que debía mantener el movimiento perpétuo.
En cambio, curiosamente, la mayoría de las creaciones peculiares que veremos a continuación, no tuvieron obstáculos para ver la luz. Ya sea porque se autofinanciaron o porque alguien pensó que tendrían éxito, acabaron por salir al mercado. El tiempo que pasaran en él o si llegaron a tener algún comprador, ya es otra historia.
Protector facial para tormentas de nieve
Por su título, tampoco suena tan descabellado. Más de uno pensará en algún tipo de tubular textil impermeable para situaciones de emergencia en montaña o similar. Pues nada más lejos de la realidad. Se trata de una especie de “cucurucho” de plástico transparente que debía situarse en la cara.
Su “perfecta” forma permitía estar a salvo de los bolazos de nieve que algún desaprensivo lanzase durante una guerra navideña. El invento canadiense, de los años 40, tuvo poco recorrido y quedó en anécdota. Lástima; daría para muchas “selfies” hoy.
La bicicleta anfibia
Pese a que el nombre de Cyclomer no resultará familiar a los lectores, es más que probable que hayan visto, en alguna ocasión, una imagen de esta estrambótica bicicleta que podía surcar las aguas.

Creada en los años 30 del pasado siglo, incorporaba dos esferas flotantes, en lugar de ruedas; y otras cuatro, más pequeñas, en el manillar y la parte trasera. Los pedales funcionaban de manera similar a los de los “patines de agua” que se pueden ver en las playas. Finalmente, pese a su potencial utilidad en ciudades con lagos y ríos, no cuajó. ¿Crearían normas de circulación para ellos?
El “Coche – rueda”
Lo de los vehículos ha dado para mucho. Y, a través de los esbozos de Leonardo da Vinci, alguien se sintió inspirado para crear un coche que, en lugar de contener cuatro ruedas para moverse, fuese una sola y sirviese como chasis. Así, el conductor iba sentado dentro, a modo de monoplaza.
La invención de John Archibald Purves en los años 30 tuvo bastante bombo entre la sociedad de la época. Incluso se diseñó para electricidad y para gasolina. No obstante, su enorme tamaño (llegaba a los 3 metros de altura) y la evolución de los modelos más convencionales, resultó todo un “pinchazo” para su comercialización.
Guantes dobles para parejas
¿Quién dijo que no podían existir inventos verdaderamente útiles? Seguro que no conocían a Terence David King quien, a principios de los 90, tuvo la brillante idea de patentar esta prenda, pensada para aquellos que no pueden estar ni un segundo sin coger la mano de su pareja.
El guante tiene su espacio para los cinco dedos; eso sí, caben los de las manos de dos personas. De esta forma, aunque estén ante el invierno más gélido de la historia, pueden pasear cogidos en todo momento. Por alguna extraña razón (quizás, las parejas no tienen la necesidad de pasar tanto tiempo juntas), la cosa no llegó a ser un Top Ventas.
La piedra mascota
Acabemos con el caso contrario: un producto que se vendió por millones. Los Pet Rocks consiguieron un éxito insospechado. Y, sí, insospechado es el término adecuado, puesto que se trata de una mascota que, en realidad ,es una piedra. ¿Hacen compañía? No. Pero tampoco requiere de muchos cuidados.
A mediados de los 70 se popularizaron enormemente. Y, hoy, han vuelto a aparecer en la versión electrónica. ¿Qué incorpora este nuevo modelo? Pues una valiosísima toma USB que, cuando se conecta a un dispositivo, hace lo que se espera de ella: nada. Menudo invento.